jueves, 9 de julio de 2020


EL FLAUTISTA DE HAMELÍN

Dice la leyenda que, corriendo el año 1284, el pueblo de Hamelín estaba asolado por una plaga de ratas. Un hombre apareció un día sin que nadie conociera su procedencia, y por una cierta cantidad de dinero se comprometió a deshacerse de la plaga. Cerrado el trato, el personaje sacó un pequeño pífano (un tipo de flauta transversal) y entonó una extraña melodía. Al instante, las ratas comenzaron a seguirlo, encantadas. El las guió hasta el río Weser, donde los animales se ahogaron. Una vez hecha su labor, el flautista regresó para cobrar la suma acordada, pero los habitantes se negaron a pagar usando cientos de pretextos. El hombre se marchó, enfurecido, y no se le vio por algunos días; pero regresó durante la celebración del Día de San Juan y San Pedro.  Mientras los adultos se encontraban en la iglesia, el flautista volvió a tocar su instrumento, y esta vez fuero los niños del pueblo quienes lo siguieron hasta una montaña, donde desaparecieron para no volver a saberse de ellos.

Esto es lo que relatan los Hermanos Grimm.

La verdad es que en su segunda aparición, lo que el flautista se llevó no fueron niños, sino “la voluntad de vivir” de cada habitante del pueblo, las cuales secuestró y encerró en una cueva de la montaña Poppenberg.

No pasó mucho tiempo antes de que el pueblo comenzara a entrar en una tenebrosa languidez, en una sensación de que nada importaba ni valía demasiado la pena. El tiempo dejó de tener significado. La mayor parte del ganado comenzó a morir de hambre, porque a sus dueños les daba lo mismo si eran alimentados o no. Si un niño caía de cabeza en un pozo, al resto de su familia le daba lo mismo. Los habitantes andaban de aquí para allá, sin saludarse, sin importarles si eran parientes, vecinos o conocidos. Los muertos por accidentes o por enfermedades simples que no eran atendidas (un resfriado, una pequeña cortada en alguna extremidad, la picadura de un insecto…) fueron rápidamente en ascenso sin que nadie demostrara interés. Varios perros y gatos famélicos prefirieron huir de aquel pozo de mortal decaimiento, donde su mortandad estaba asegurada.

Este habría sido el fin de Hamelín, de no haber sido por un hecho fortuito.

Menos de siete años tras la partida del flautista, un terremoto sacudió la región. El suceso fue tal que desprendió una parte de la cueva del Poppenberg, rompiendo el sello que mantenía cautivas las voluntades. Liberadas del encantamiento, estas retornaron hacia el par de docenas de pobladores que aún habitaban en el pueblo, devolviéndoles su amor por la vida. Más de doscientos cincuenta años después, cuando Hamelín ya estaba completamente recuperado,  los descendientes de quienes sobrevivieron al suceso grabaron en la nueva entrada del pueblo una inscripción que subsiste hasta la fecha, para que no se olvidara el paso de aquel siniestro músico.


miércoles, 8 de julio de 2020

Reto: Contemos un cuento alterado

Esto, no sé por dónde comenzar, bueno, a ver...

Todos conocéis el famoso "Érase una vez", ¿no? Sabéis cuentos para aburrir y para aburrir a la gente (yo soy más de cuentecitos, como bien sabéis). Bueno, el siguiente reto se trata de freír sushi en una sartén sin antiadherente, no, no... El siguiente reto se trata de tomar prestado un cuento, el que sea, y hacer modificaciones a nuestro gusto y libre albedrío, o algo así.
La extensión es libre, sólo se permiten cuentos infantiles, de hadas, da igual el país de procedencia, lo que importa es que sea un cuento infantil alterado de mala manera.

El límite es hasta este lunes 13 a las 23:59 hora de la rata.

Espero que os divirtáis, o algo así.

Otra cosa, eh, los títulos originales hay que respetarlos.

Creo que ya está todo.

domingo, 5 de julio de 2020

¿Y si me lo cuentas otra vez?








—Mira, mi pequeña, esta es una historia muy curiosa, porque comienza antes de que te des cuenta —La anciana ladeó la cabeza hacia su nieta en la cama y la miró con afecto por sobre sus lentes ligeramente inclinados—. Te la voy a volver contar, pero esta será la última vez. Después, no quiero excusas, y te me vas a dormir. ¿Entendiste?

—¡Sí, sí, abuela Carlota! Lo prometo…—la niña dijo con voz suave pero entusiasmada, mientras se cubría con la sabana hasta los ojos, y se sonría para sí misma.

—Bien, muy bien. Pero recuerda, un trato aquí hecho nunca será desecho —La abuela extendió su arrugada mano a su nieta y mostró su titilante dedo meñique a modo de gancho, esperando a que la chiquilla hiciese lo mismo. Al poco tiempo el pacto fue cerrado—. Aquí vamos, entonces— La tierna abuelita se acomodó en su rechinante mecedora, limpió sus gastadas gafas, y se las volvió a colocar para comenzar a narrar.

—La historia que te relataré se remonta a cuando yo era muy, pero muy pequeña, tan, pero pequeña era yo, que ni siquiera existía. Una historia de antes de la Gran Guerra, cuando nuestro continente aún seguía siendo uno, y cuando ¨ellos¨, aun caminaban con nosotros. Era una era de paz y tranquilidad, donde la enfermedad y el hambre habían dejado de existir hace mucho. Hasta que un día, cuenta así la historia, una anciana, como yo, le contó a su nieta, una niña muy parecida a ti, lo siguiente:

—Hace mucho, pero mucho tiempo atrás, nosotros pensábamos que estábamos solos en el universo, hasta que las estrellas de pronto descendieron del cielo. Fue entonces cuando conocimos a los ¨otros¨ —Osease, nosotros—.  Trajeron consigo algo, a lo que llamaron ¨civilización¨, pero sus buenas intenciones fueron falsas. Sólo nos corrompieron y esclavizaron una vez les tendimos el brazo en bienvenida. Ellos no tenían la real intención de ayudarnos en nada. Lo único que deseaban era la riqueza de nuestra tierra. Así pues, que después de cientos de años de tiranía, de entre nuestra gente subyugada, nació una niña, una salvadora, nuestra salvadora, quien con astucia y fuerza se alzó contra la opresión. Unificó a todos nuestros pueblos hermanos contra la injusticia sufrida por siglos. Con el tiempo llegaron nuevas eras. La confraternización se hizo realidad, el odio se olvidó, las guerras se acabaron, y juntos, ¨ellos¨ y nosotros, florecimos como sociedad, logrando lo que solos hubiésemos conseguido nunca. Lo sorprendente de la historia que te cuento no es sobre la valerosa heroína y sus logros, o nosotros y ¨ellos¨, no, lo realmente interesante está en un pasaje escrito por ella misma en su libro, el cual dice le cambio la vida para siempre, y que dice justamente así:

Tuve un sueño, un sueño muy extraño, donde flotaba sin un cuerpo. A mi alrededor todo estaba en bruma. No podía moverme o ver otra cosa que no fuera lo que tenía en frente, y en frente de mí veía una espalda, la espalda y cabeza de alguien, o de algo, no, de alguien, alguien estaba conmigo, adelante, y en frente de ese alguien, había un pequeño rectángulo que emitía luz. Varias cosas incomprensibles para mí estaban dentro de ese rectángulo, así como símbolos extraños y confusos, pero que, por alguna razón, comprendía a la perfección, y que, al parecer, ese ser también entendía; lo leía. Podía notar como movía e inclinaba la cabeza. Y lo que estaba plasmado en ese cuadro de luz con runas fue lo siguiente:

—Mira, mi pequeña, esta es una historia muy curiosa, porque comienza antes de que te des cuenta…

viernes, 3 de julio de 2020

Aletea







Oh, delicada y milagrosa
Pequeña nacida de una espora
Despliega las alas en tu espalda
y échate a volar al alba

No planees bajo
Busca siempre lo alto
Allá donde el ojo no llega
espera tu acogedora vivienda
Has de ese tu lugar templo
Acogedor lugar en silencio

Obsérvate plena y luminosa
Oh, mi hermosa mariposa
Vuelve a mí con recuerdos llenos
De lugares nunca hechos

Desborda sobre esta tu flor tardía
toda la belleza de la poesía
Que en dulce néctar saldrá
De esa tu delicada boquita

Al tiempo no le des paso
Busca en el vacío tu espacio
Y halla tu inmortalidad en el ocaso



miércoles, 1 de julio de 2020

Una ayudita, ¿no?











Estoy corriendo, y no me importa tener un hueso expuesto al aire.

Me fracture la pierna al saltar desde un segundo piso, pero ni siquiera con eso pienso dejar de correr. Si alguna vez dije que no creía en dios, hoy me retracto. En serio lo hago.

Fui raptado hace ya más de una semana. Huelo fatal. Tengo una hambre de perro y me faltan dos dedos y una oreja. Pero ni aun así, ni aun así, pienso parar a tomar aliento. Debo continuar.

Mientras corro por mi vida, siento que, si me detengo, aunque sea sólo por un momento, voy a terminar capturado de vuelta y asesinado por esos malditos secuestradores.

Volteo de un lado a otro, y constantemente hacia atrás, pero no hay nadie, nadie en las calles, nada. ¿Por qué rayos cuando más necesitas algo menos lo encuentras?

A lo lejos diviso un letrero rojo. El anuncio de Coca-Cola es visible. ¡Sí, una tienda! ¡Dios, estoy a salvo!

Entré como pude, y comencé a agitar mis manos atadas con alambre como loco en cuanto vi a dos hombres detrás del mostrador. Tengo cinta gris en casi toda la cara, por lo que no pudo hacer otra cosa que no sea moverme desesperado y gemir.

Al verme ambos; se quedan atónitos. Uno ve al otro y luego me devuelven la mirada, luego la vuelve a regresar a su compañero, y me la vuelve a regresar, mirándome de arriba abajo, queda sumamente incrédulo.

Siento que me saldrán las lágrimas de sólo saber que lo he conseguido. Que he salido de ese maldito infierno. Sólo que, lo siguiente que escuche me hizo congelarme por completo.

—Oye, ¿y este idiota cómo es que se escapó?

Pangolín y Papaya 18


- Pangolín, ¿tú a quien vas a votar?
- No lo tengo claro, esperaré hasta el ultimo momento. Me gusta ojear los programas de todos los partidos…
- Pues yo sí, voy a votar a Whitehorse.
- ¿Pero qué dices? Si es un facha de cuidado
- Pero tiene unos ojitos celestes…además tiene pinta de empotrador.
- ¿Precisamente tú vas a votarle? Ese tío es un racista y un homófobo. Si se cruzase contigo por la calle te escupiría.
- Ay Pangolín como eres… te lo tomas todo tan en serio.
- El otro día vi una cucaracha gay.
- ¿Cómo sabes que era gay, Pangolín?
- Porque salió del armario

"21 días ¿hacia alguna parte?"

Estoy haciendo un reto que se llama “21 días de abundancia. Meditación guiada por Deepak Chopra”. No, no es un reto de escritura, es uno de esos de mindfullness y buenrollismo que gustan tanto a la gente. Se ponen tareas diarias, frases que hay que repetir como loritos (hasta te dicen la cantidad de veces que debes hacerlo, esto ya parece lo de las cinco raciones de fruta y verdura al día) y mantras para pronunciar durante la meditación que, como indica el propio nombre del reto, tampoco puedes hacer a solas, para eso está el guía Deepak Chopra. ¡Anda que no tiene tela el nombre!
Hasta han creado un grupo de wasap. Mi hermana, que es la que me ha apuntado a este tinglado y la razón por la que sigo en él, ya me conoce y se abstuvo de meterme. Es ella la que me va pasando el informe cada noche con la tarea siguiente y tal.

¿Y para qué me metí, si bastaba decir “no”? Aún trato de averiguarlo, de momento esto de las meditaciones mola un montón. Yo lo hago antes de dormir y entre la musiquita, las campanas y la voz del indio este, oye, que me entra un sopor... Estoy por recomendárselo también a unas cuantas que consumen somníferos con la misma alegría que yo café.
Las tareas son de órdago: haz una lista de las cincuenta personas que hayan tenido significación en tu desarrollo personal. Esto, según a quien preguntes, puede llevarle un mes o diez minutos. A mí me llevó veinte. Minutos, no meses. Yo es que soy de las que piensa que cualquiera puede tener significación en tu “desarrollo personal”, sin ir más lejos mi profesor de parasitología que me suspendió tres años seguidos solo para reducir el número de “profesionales” que salían al mercado laboral. Doy fe de que lo consiguió; de trescientos matriculados, aprobaban seis. ¡A saber qué habría sido de mi vida si hubiese acabado mis estudios tres años antes!
Pues por capullo, se quedó fuera de mi lista.
Con otra tarea fui aún más rápida: haz una lista (sí, otra, a lo mejor el secreto para conseguir abundancia es hacer listas, al menos ya tienes abundancia de una cosa), como decía, una lista con las personas de tu círculo íntimo que percibas felices. Esta es fácil: cero.

Presiento que esto más que abundancia me va a traer un bajón de aúpa y probablemente mal karma por estar rajando aquí y ahora mismo. Una es muy supersticiosa con según qué cosas.
Os dejo. Mi hermana acaba de mandarme la tarea de hoy.